jueves, 11 de febrero de 2010

William L. (Parte 2)

02/02
No puedo evitar reirme al releer lo que yo mismo escribí ayer.
Exagerado; soy demasiado exagerado.
No recuerdo con claridad haber escrito algo parecido ayer e, incluso, no recuerdo haber escrito algo como eso nunca.
Resulta tan patético el empezar a escribir un diario a los veintisiete años...Oh, ¡ni que fuese un adolescente deprimido por culpa de sus estúpidos problemas!
Debí de estar muy desesperado o, quizás, un poco borracho. Lo único que se es que yo no soy así, no estoy tan dolido por dentro.
Pero se acabó, no volveré a mencionar más ese tema. Oh, ¡mi vida es demasiado interesante como para remover en el pasado! Ahora vivo en Génova, una preciosa ciudad italiana, alejado del frío invierno británico, pero, sin duda alguna, lo más importante para mi es el teatro, ¡oh, el teatro! ¿Qué sería de mi si no pudiera representar esas magnificas obras de la literatura? Posiblemente, moriría.
Acto seguido, cerré la vieja libreta donde escribia. Esto me parecia totalmente estúpido pero, inexplicablemente, conseguía ordenar mis ideas y relajarme...Tal vez, la idea no era tan estúpida...
-¡Buenos días!- La voz de Anna me taladró los tímpanos. Normalmente, me resultaba del lo más encantadora, dulce, pero me dolía demasiado la cabeza como para apreciarla.
Inconscientemente, me llevé las manos a la cabeza, acompañando la acción cn una mueca de dolor. Ella, al darse cuenta, se disculpó y se acomodó junto a mi, ofreciéndome una taza de café recién hecho.
Anna llevaba apenas un mes compartiendo piso conmigo. Oh, ¡ella es especial! Simplemente con mirarla a los ojos se lo que está pensando; tenemos una complicidad impresionante, además no está de más mencionar su belleza. Su cabello castaño le caía por debajo de los hombros y su cuerpo, moreno y atlético, siempre cubierto por cortos vestidos de colores fríos. ¡Oh, como me gustaría haber nacido pintor para poder plasmar todo su atractivo en un lienzo!
-¿Bebiste mucho anoche?-Preguntó, entre risitas, a la vez que me ofrecía, nuevamente, un café caliente. El olor a azúcar me envolvió y me hizo olvidar por un instante el dolor de cabeza.
-Creo que sólo un poco...-murmuré-Ya sabes que con una cerveza que me tome...-
Se hechó a reír y yo reí con ella. Su risa era lo que la gente suele llamar "una risa contagiosa".
-¡Debería cuidarte más!-
Asentí, poniendo los ojos en blanco.
Aquello me recordó a mi infancia en Liverpool, a mi madre enfurecida y protectora. Anna se parecía demasiado a ella.
Me imaginé a mis seis años, llorando tras haber caído de la silla, sin más que con un leve razguño...
-¿Trabajas hoy?- Anna me despertó de mis pensamientos; dejé de ser un chiquillo y volví al presente. ¡Oh, como añoró la infancia! Aquello años en el que los problemas aun no existen, ni el amor, ni las amistades verdaderas, nisiquiera, los sueños, porque, ¿se considera un sueño el querer ser veterinario? Todos pasamos por esa etapa, todos queriamos abrazar animalitos y poner vacunas. Todo es maravilloso hasta que descubre lo que es realemente ser veterinario...
-La función se estrena mañana- Contesté, orgulloso, poniéndome en pie.-¿Vendrás?-
-¡Desde luego!-
Ella parecía, incluso, más emocionada que yo. Me siguió a la cocina, parloteando sobre "mi prometedora carrera de actor".
Yo asentía a todo lo que me decía, sin prestar verdadera atención a sus palabras.
El efecto del café pasó al entrar en la cocina. Sentí la cabeza explotar tras cada sonido. Volví a llevarme inconscientemente las manos a la cabeza.
Anna me acarició la cara y m besó la mejilla. Su sonrisa era preciosa, radiante. El brillar del sol dejaba a la vista sus delicadas facciones.
-Ve a dormir, te despertaré para cenar.-

William L. (Parte 1)

01/02
Oh, ¿qué es lo que estoy haciendo? Me siento vacío, solo, como atrapado en una inmensa oscuridad de la que jamás podré salir.
Oh, ¿qué será de mi ahora? ¿De verdad todo ésto logrará ayudarme?
No; nada de ésto tiene sentido.
Se fue, no volverá a mi lado. Tan sólo me quedan viejos recuerdos, viejas fotos que no consiguen reflejar toda su belleza, toda su perfección...
Ella, el centro de m existencia, mi luz, toda mi vida, y sólo pude ver como se alejaba, como salió por la puerta para no volver jamás...
Y sí, sé que todo ésto ha sido culpa mia, se que soy culpable de todas sus decisiones, para mi, erróneas.
Todo ha pasado tan deprisa...¿En qué momento se esfumó la felicidad y se convirtió en indiferencia? ¿En qué momento dejó de verme junto a ella?
Oh, ¿porqué tuve que verla hoy? ¿Porqué tuve que ver como le besaba, de la misma manera en que me besaba a mi? ¿Porqué tuvo que despertar en mi todos esos olvidados sentimientos?
¿Ya han pasado cuatro meses? ...y a mi, ahora, me parece que se fue ayer.

lunes, 8 de febrero de 2010

Querido Diario...

Oscuridad, demasiada oscuridad...Continuo esperando una luz cegadora del exterior, una puerta bruscamente abierta, pero ¿cuánto tiempo ha pasado? Quizás un mes, quizás más...Sólo sé que mis ojos ya no son capaces de llorar, mis piernas, heridas, no pueden soportarme en pie, mis esperanzas, se acabaron al ver que no despertaba de esta pesadilla.
El más mínimo suspiro me hace temblar, el susurro de una voz desconocida, sentir miedo ¿Cuál será el siguiente paso? Sé que volverán, sé que volveré a sentir sus manos sudorosas sobre mi, que volveré a sentir un golpe tras otro...
Apenas puedo recordar como es la lluvia, lo que es reír o sentirse enamorada; nada de eso está en mi día a día...Pensaba que mi vida era perfecta, que nadie la cambiaría, que nadie sería capaz de arrebatarme toda mi felicidad, pero me equivocaba...Estaba totalmente equivocada...
Por favor, sólo quiero despertar, sólo quiero que alguien me saque de aqui, pero sé que nadie leerá mi desesperación, sé que moriré de todos modos, porque ya estoy muerta...Muerta porque sé que todo ésto guiará el rumbo de mi vida. Muerta porque me han matado por dentro...
Por favor, quiero desaparecer de la mente de todos los que una vez me quisieron, de los que esperan volver a abrazarme con lágrimas en los ojos y a los que sé que jamás volveré a ver...Sé que mi última visión será esta oscuridad, esta inmensa oscuridad...
No quiero que me busquen, porque nadie logrará encontrarme...No existen los superhéroes, no en la vida real...
No me quedan fuerzas para pensar porqué es a mi a la que le sucede todo esto, porque mi realidad se ha vuelto un infierno.
Tantos "porqués" y tan pocas respuestas...
Pasan los minutos y sigo sin poder ver nada. Pasan los minutos y siento como me debilito poco a poco, como me marchito un poco más, tan solo deseando despertar de esta realidad...